Correr es una de las habilidades motrices más básicas del ser humano. Si usted es de aquellas personas que se aficionaron a cierta edad a correr, realmente se trata de una actividad que ya ha practicado por mucho tiempo, en la escuela, parques, deportivos, entre otros. Todos tenemos una actitud postural determinada y una forma de movernos. Entre las formas de movernos, está el de participar en una carrera. Por lo tanto, ahí cada quien tiene su estilo particular. Aunque tengamos tendencia a movernos de una u otra manera, se puede entrenar hasta cierto grado, ya sea para ser más fuerte, más rápido, o más resistente.

Y lo que se mejora entrenando, se empeora si no se entrena. Lógicamente es difícil explicar en unas pocas líneas, el cómo debe ser un movimiento o cómo se identifica un defecto y qué ejercicios se deben realizar para corregir un determinado defecto. Vayamos pues a cuestiones generales.

Un aspecto clave es entender que dependiendo cual sea el deporte, se pretende un objetivo diferente y por eso hay técnicas diferentes o aspectos más o menos relevantes en cada caso. Por ejemplo, un velocista requiere generar una gran potencia, al margen del gasto energético que esté presentando. Tiene energía de sobra para cubrir la distancia, pero debe ser a máxima velocidad. Al igual que un futbolista, que durante un partido o un entrenamiento corre con el balón entre las piernas y en otras ocasiones corre sin él, pretendiendo desmarcar a una zona libre, con o sin cambio de dirección. También, la técnica de un mediofondista (más similar al velocista pero empezando a vigilar el “derroche” de energía) es diferente que la de un maratoniano o triatleta. Obviamente no es lo mismo mantener una técnica durante 30 minutos que durante 4 horas, ya que hay músculos que aguantarán un cierto nivel de intensidad y tiempo.

La longitud de las piernas, el peso corporal y la fuerza que se tenga dependiendo del peso corporal, son clave para tolerar una determinada técnica durante un tiempo establecido. Si anteriormente se hizo una actividad como el ciclismo, hay músculos que estaban acortados todo el tiempo sobre la bici, siendo que después de la actividad y al estilarlos con un movimiento brusco duelen, en particular la zona lumbar, para evitar esto, se recomienda hacer un calentamiento con flexiones previo a la actividad.

 

Teniendo claro el primer concepto (que se resume en que “no hay una sola técnica de carrera, sino que depende del deporte y prueba”), el segundo concepto es conocer aspectos clave para lograr el objetivo en cada caso. Si hablamos de 10k, 21k o 42k, el objetivo es gastar menos energía e ir más rápido con la misma energía producida, lo primero es quitar frenos. El freno, lo provocan varios elementos, pero se resume en recordar a Groucho Marx corriendo: apoyo inicial con los talones, piernas que se mueven como péndulos chutando una pelota imaginaria delante de usted, y una sensación de dar unos pasos enormes lanzando las piernas hacia delante sucesivamente, tratando de arrastrar el suelo hacia atrás. Nada más lejos de lo eficiente al experimentar una sensación de esfuerzo brutal, gastando gran cantidad de calorías desde el primer kilómetro, pero es imposible correr rápido así.

Y el tercer concepto que quiero transmitirles es: “Correr bien, es correr rápido”.

Es imposible correr estrepitosamente mal y al mismo tiempo correr rápido muchos metros, dicho de otro modo, al poner atención en los corredores/as de fondo o triatletas de éxito, podemos observar que ninguno corre de ese modo, resulta imposible que vayan tan rápido. Para analizarlos, se puede decir que la palabra que les define es la FLUIDEZ, en su recorrido parece que van cómodos y si nos llegásemos a poner a su lado, nos daríamos cuenta que su velocidad es increíble y el tiempo que la mantienen, todavía más, los realmente buenos, mantienen dicha técnica o gran parte de ella, incluso con una fatiga enorme. Ahí está el secreto, aprender con un estilo ahorrador para cada actividad, mecanizarlo, entrenarlo a ritmos de carrera y fijarlo incluso en fatiga extrema.

Todo el mundo puede mejorar su técnica (quizá aquellos que son de elite, basta con mantenerla). Lo complicado es entender para qué hacen un ejercicio, si no se tiene muy claro el objetivo y si al momento de hacerlo no les corrigen adecuadamente, lo que harán es fijar un hábito equivocado, ocasionando que al hacer un nuevo movimiento, haya riesgo de corregir una cosa y estropear otra, originando alguna lesión o contractura, tomando en cuenta, que los cambios drásticos provocan sobrecargas musculares y articulares peligrosas.

La clave aquí, como en todo, son la progresión y tener en claro para qué se hacen las cosas, en resumen, correr también tiene su técnica, más bien “sus técnicas”, y que si se tiene menos experiencia corriendo, más margen se tiene para corregirla. Pero requiere mucha voluntad, ya que hay que volver a “reprogramar el gesto”, siguiendo los consejos adecuados.

Autor:

Jonathan Esteve Lanao,

Doctor en Ciencias del Deporte

Entrenador de Corredores, programa All In Your Mind.

Email: Jonathan.esteve@allinyourmind.es

Marathon de Mérida 2019. Todos los derechos reservados.

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